miércoles, 5 de agosto de 2015

Todo por un cable

IMG_3.JPGEl residencial Villa de los Milagros es un proyecto cerrado de 402 apartamentos iniciado en el 2010 por la constructora Bisonó, a tan solo cuatro años de su inauguración ya presenta ciertos rasgos de deterioro: la pintura externa de los apartamentos continua decolorandose y los muros de las calles comienzan a romperse.


El pequeño complejo habitacional compuesto por tres calles principales es un lugar caracterizado por la quietud en las tardes y mañanas “el milagro es que pase algo” suelen decir los muchachos que viven aquí, o al menos así parece.

Son las nueve de la mañana, sin embargo, la tranquilidad habitual del residencial Villa de los Milagros está alterada. El escándalo es tan grande que cada vez más vecinos salen de sus apartamentos para enterarse de que sucede. Un niño que viene corriendo del lugar, no responde que sucede -voy a buscar mi camara, dice mientras se aleja deprisa.

De pronto se escucha el sonido de un cristal roto, se comienza a ver a lo lejos una gigantesca nube de humo gris que se eleva hacia el cielo, una vez más se escucha un cristal quebrarse como si explotara. Curiosos llegan al lugar de los hechos, señoras todavía con batas de dormir, un hombre a medio vestir, una mujer con un gran camisón, un señor llama a los bomberos y dos jóvenes que residen en el lugar, de aproximadamente veinte años, rompen varios cristales de la habitación donde ocurre el siniestro e intentan sofocar las llamas con una manguera.

Tres minutos después, aparecen los bomberos -minutos que duraron una eternidad-, llegan en un camión que parece una reliquia andante, en seguida entran al edificio. Retumban golpes contra la puerta de hierro, los bomberos luego de varios intentos sin éxito no consiguen derribarla con el hacha, ante esta situación uno de los vecinos toma el hacha y termina de romper la puerta. Cuando por fin logran entrar al apartamento, los hombres de traje rojo terminan se encargan de verificar que no haya nada que pueda reiniciar el fuego , ya que gracias a los valientes muchachos estaba consumido por completo.

El interior de la casa está teñido de negro por el hollín, a pesar que solo la  habitación principal fue consumida por las llamas, los gabinetes de la cocina se quemaron por fuera y los plafones se derritieron por el calor, partes del  lugar que no fueron afectadas por el incendio estaban teñidas, los diplomas y  cuadros del otro cuarto cubiertos por el material grisáceo. Quince minutos pasadas las nueve el balcón era la única parte de la casa que no estaba cubierta, quien mira los bombillos y las otras decoraciones navideñas  jamás llegaría a imaginar lo sucedido.

Llegan otros curiosos fuera del edificio, se acercan a las ventanas para observar, el cuadro es realmente lúgubre, la habitación principal está completamente destruida,  el colchón totalmente calcinado, y sobre él, vestigios de lo que eran las sábanas. Se escucha el incesante crujir del agua que caía del techo al caer contra el suelo.

-“No llores , que tus hijos no estaban ahí y lo material se recupera¨ le dicen los vecinos a la propietaria del lugar”, -‘“tranquila que con el seguro lo recuperas todo” , ni siquiera dejan llegar a la pobre muchacha.

Al llegar su esposo y su hermano, la detuvieron a unos cinco metros de la casa, ambos la sostienen por los brazos para evitar que entre: -¨no entres Misqueya, que te vas a poner mal”,  -”mejor quédate aquí afuera hasta que te tranquilices”.

¨Me asuste bastante, recibí la llamada de uno de mis vecinos, cuando yo arranque para acá, me asusté bastante, no por el simple hecho de que se halla quemado el apartamento, veinte minutos antes había salido con el niño, solo pensaba que si me hubiese quedado en el apartamento, a mi hijo le hubiese pasado algo e igualmente a mi, pero gracias a Dios no nos pasó nada y solo fueron daños materiales¨, relata Misquella Crisosostomo.

Acaricia un mechón de su larga cabellera negra con bastante ansiedad, desvia la mirada a los lados y dice: “no tengo palabras para explicar, lo que pensé fue que mi sacrificio se perdió, pero que yo sabía que en el nombre de Jesús yo lo iba a recuperar”.

¨Cuando yo llegue ya el incendio estaba apagado porque los vecinos habían echado agua y gracias a Dios y a ellos cuando los bomberos llegaron no se vieron en la necesidad de echar agua porque todo estaba apagado¨, dice mientras sostiene a su hijo de  nueve meses y lo acerca a su pecho, al tiempo que juega con los dedos de sus manos intentando mantener la calma.

Según lo expresado por Misquella, los bomberos le explicaron que  la posible causa del incendio fue una subida del voltaje, que a su vez provocó que la tarjeta del aire se quemara, sin embargo, al llegar uno de los ingenieros encargados de su caso le dijo que los cables eran de mala calidad.

Aparentemente, todo fue culpa de la mala calidad de los materiales utilizados en la construcción, no es algo reciente, empresarios enriqueciéndose día a día y nadie es castigado por ello…

Ruth Salcé, quien también fue testigo de los hechos, relata a ella también le ocurrió algo similar, en su apartamento se dañaron los cables eléctricos, pero que por suerte solo se quemaron los bombillos, aunque tuvo que reponer gran parte del cableado

“Este es el segundo edificio que se quema, el apartamento de César también se quemó por el sobrecalentamiento de los cables, asegura uno de los presentes. Pues aproximadamente cuatro meses atrás había sucedido un hecho similar.

Otro incendio había sido provocado por el sobrecalentamiento del cableado eléctrico, según la declaraciones de los presentes los cables se sobrecalentaron tanto que provocaron que el timbre se incendiara, en este caso si había personas en la casa, contaron con la suerte que su apartamento no tuviera hierros y que un hombre tuvo el valor para entrar a sacarlos.

Estos incidentes separados, aunque unidos entre sí por el lugar y las circunstancias dan a resaltar algo positivo, algo que es poco común: ¨el empoderamiento¨, si los muchachos no hubieran roto los cristales, el incendio pudo haber consumido todo el apartamento o quizás todo el edificio. Si el osado joven no se hubiese atrevido a entrar a sacar a las personas del apartamento, quizás la muerte de una familia completa sería el tema de este reportaje.  Tomar los problemas e intentar resolverlos por sí mismos, es algo digno de respeto y es una actitud que todos deberíamos imitar.


 

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